viernes, 13 de julio de 2012

Ojos de leche


Ojos de leche

La mano de su madre la llevaría a un lugar lejos del violador smog. Aún no había botado el primer ojo que pondría debajo de sus sueños. Su futuro se asomaba detrás de los barrotes, donde habían encarcelado el Edén. Descubrió casas nuevas, flores bellas y a su abuela sin arrugas. Bailó con las mariposas y cantó con las sonrisas de las ligustrinas. Parece que los niños ven el paraíso con los ojos que nosotros ya cambiamos. Pero ya volveremos a mirarlo, cuando por fin salte la reja en la que algún día lo encerramos.

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